El email de bienvenida es el primero que recibe alguien cuando se apunta a tu lista. Entrega lo que prometiste a cambio del email y te presenta. Va siempre pegado a un pop-up. Sin pop-up no hay lista, y sin lista no hay bienvenida.
Primero, el pop-up
Nadie te da su email porque sí. Tienes que ofrecer algo a cambio, y hay dos cosas que funcionan: un descuento para la primera compra o un regalo útil, como una guía que resuelva algo. Cuál de las dos, eso lo decides tú: tu producto y tu cliente no son los míos.
El pop-up en sí tiene que ser muy simple: la oferta clara, un solo campo y un botón.

- La oferta, clara. Un titular corto con lo que regalas. Nada más.
- Solo el email. Un solo campo. El nombre y el teléfono, si los quieres, ya los pedirás más adelante.
- Un botón. Claro y con contraste. Si se apunta poca gente, revisa tres cosas: la imagen, este botón y la oferta.
- Consentimiento. Tiene que quedar claro que acepta recibir tus emails, con el enlace a tu política de privacidad.
- Fácil de cerrar. Quien lo cierra no lo vuelve a ver en cada página: le das unos días de descanso.
Y tres ajustes que se olvidan:
- Que no salte nada más entrar. Dale unos segundos, o que salga cuando la persona va a irse.
- Que no se le enseñe a quien ya está apuntado.
- Que las altas caigan en la lista correcta. Si caen en otra, la bienvenida no se entera y no sale.
La serie de bienvenida
Son varios emails. En mi caso, cinco. El primero entrega el regalo. Los demás te presentan: quién eres, qué es lo que más gusta, qué dicen tus clientes y un último recordatorio.
La idea que más cuesta aceptar: no es una lista de descuentos, es presentarte. Si te pones agresivo con la venta, la gente se echa para atrás. La serie está para que te conozcan.
Lo normal es que vendan uno de los primeros emails y uno de los últimos. Los de en medio venden menos, y está bien: no están para eso.
Cómo es el primer email

- Asunto claro. Dice lo que hay dentro. Si la gente no abre este email, lo primero que cambias es el asunto.
- Escribe una persona. Con nombre de persona y con tu dominio. Nunca un «noreply».
- El regalo, a la vista. El código se ve sin buscarlo. Si muchos abren y pocos compran, mira esto primero.
- Un solo botón. Poco texto y una sola cosa que hacer. Con contraste, que se vea.
- Te presentas. Quién eres y qué haces, en cuatro líneas. El resto de la serie sigue por ahí.
Antes de encenderlo
Mándate los emails a ti y ábrelos en el móvil, que es donde los va a leer casi todo el mundo. Enlaces, imágenes y botón. Y después apúntate tú con un email nuevo desde tu tienda, como si fueras un cliente, para comprobar que la serie arranca.
Si los emails salen con tu dominio, mira también que esté listo para mandar: el comprobador del dominio de envío te lo dice en unos segundos.
La bienvenida es solo una de las piezas. Las demás están en el mapa de flows.
Preguntas frecuentes
¿Qué pongo en un email de bienvenida?
Lo que prometiste en el pop-up, bien a la vista, un botón para usarlo y unas líneas que digan quién eres. Poco texto.
¿Cuántos emails tiene una serie de bienvenida?
Varios. En mi tienda son cinco: el regalo, la historia, los más queridos, las opiniones y un último recordatorio.
¿Qué ofrezco en el pop-up?
Un descuento para la primera compra o un regalo útil, como una guía. Lo que encaje con tu producto y con quien te compra.
¿Pido el nombre además del email?
Al principio, solo el email. Un solo campo.